FQM-310 (UHU) conecta alimentación, salud y sostenibilidad desde el laboratorio al campo


Desde el control de calidad del aceite y los frutos rojos hasta el estudio de los microplásticos en el cuerpo humano y el desarrollo de materiales sostenibles a partir de residuos industriales, el grupo Análisis agroalimentario, salud y economía FQM-310 (UHU) demuestra que la ciencia puede conectar alimentación, salud y medio ambiente. Su investigación integra análisis avanzado, economía circular e innovación aplicada para ofrecer soluciones reales al sector agroalimentario andaluz.

El equipo investigador del grupo, compuesto por Mª Angeles Fernandez Recamales, Ana Sayago Gómez, Juan Urbano Baena, Juan Diego González Sanz, Carmen Feria Ramírez, Mercedes Becerra y Rosa Pérez Contreras nos explica las líneas de investigación que desarrollan, los datos obtenidos más relevantes y la importancia de pertenecer al Campus de Excelencia Internacional Agroalimentario ceiA3.

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 ¿Qué líneas de investigación realiza su grupo?

El grupo aborda las tres grandes líneas relacionadas con cada una de las partes incluidas en su nombre. Hay una primera línea relacionada con el análisis agroalimentario, cuyo hilo conductor es la caracterización y el control de calidad de productos como el aceite, frutos rojos, mieles y garbanzos. En esta línea abordamos el diseño de alimentos funcionales, aplicaciones de ciencias ómicas, trazabilidad geográfica y la valorización de subproductos mediante el uso de disolventes verdes. 

Por otro lado, tenemos la línea de salud que opera con dos sublíneas: la determinación de microplásticos en fluidos corporales y su relación con la salud sexual y reproductiva (en este campo tenemos estudios en revisión sobre cómo estos se transmiten a través de la lactancia materna afectando al lactante); y el control del estrés, a través de la actividad física y la alimentación.

Por último, en la línea de economía circular, nos centramos en generar materiales inteligentes a partir de subproductos agroindustriales. Hemos tenido éxito generando materiales con aplicaciones medioambientales, como son el tratamiento de aguas retirando metales pesados, pudiendo provenir de fuentes mineras o industriales, con especial interés en la recuperación de tierras raras. Además, estamos centrados en la formulación fertilizantes de liberación lenta, así como de cátodos de baterías de ion litio.

¿Qué proyectos (actuales o pasados) querrían destacar como ejemplos en los que haya participado el grupo?

Destacamos dos proyectos del Plan Nacional y del Ministerio de Transición Ecológica. El primero es el proyecto «Sea4Green», que trata de revalorizar algas marinas invasoras como bioestimulante para controlar enfermedades fúngicas en cultivos de fresa y estrés por sequía. El segundo es de la Fundación Biodiversidad para el desarrollo sostenible en el entorno de Doñana. Se trata de sustituir el riego de agua subterránea por agua regenerada de EDAR, contenida en balsas verdes tratadas con filtros, para ver el impacto en cultivos de olivo y berries. Estos proyectos son la evolución natural de proyectos previos como «Biogreen» y «Fresulf», donde usábamos residuos de fresa y refinería para tratamiento de aguas.

¿Cuáles son los datos obtenidos más relevantes hasta el momento?

Aparte del impacto científico, hemos conseguido un modelo de utilidad sobre una bebida fermentada a base de fresa y arándano, que surge a raíz de un proyecto que teníamos sobre el diseño y desarrollo de alimentos funcionales y estábamos viendo la posibilidad de desarrollar lo que eran los vinos entre ‘de frutas’. Al final, nuestro objetivo es lograr datos de utilidad para el sector agroalimentario que mejoren la eficiencia y sostenibilidad mediante agricultura de precisión.

¿Qué importancia cree que tiene pertenecer al ceiA3 y qué oportunidades de investigación puede aportarles?

Es fundamental por el apoyo institucional, la visibilidad, el acceso a redes de investigadores consolidadas, el promover la colaboración entre universidades y el apoyo en convocatorias europeas. Además, nos facilita el contacto directo con el sector agroalimentario para poder conocer sus demandas y poder ofrecerles soluciones, en la medida de nuestras posibilidades.

¿Qué retos se plantean de cara al futuro?

El reto es seguir apostando por una investigación aplicada y útil para el tejido productivo andaluz, identificando líneas emergentes y soluciones innovadoras mediante colaboraciones.

En lo que respecta a la economía circular, seguir mejorando los sistemas de reutilización de desechos para tratamiento de aguas o la mejora de la agricultura, a partir de una valorización de cualquier subproducto.

Y en cuanto a la salud, los retos pasan por consolidar la trayectoria de las doctoras más jóvenes del grupo, consiguiendo financiación y dirigiendo tesis doctorales que nos den más capacidad investigadora. Queremos avanzar en el conocimiento de aspectos relevantes para la salud de la población onubense y andaluza con este enfoque interdisciplinar.

Finalmente, y como conclusión, nos gustaría reforzar la transferencia de resultados a la sociedad y aumentar nuestra visibilidad como grupo de investigación.

 



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