El cambio climático agrava la desigualdad de género en España
Las variaciones climáticas que se están registrando hacen más profundas las desigualdades de género, según un proyecto que ha realizado la Universidad Pablo de Olavide, donde han diseñado un índice para medir esta incidencia.
Hoy se celebra el Día Mundial del Clima, es un momento en el que la actualidad sigue de cerca las variaciones climáticas que se están registrando a una velocidad vertiginosa, como consecuencia del desarrollo industrial, del crecimiento poblacional, del efecto invernadero, del calentamiento global, de la contaminación ambiental, de la sobreexplotación de recursos naturales y de la afectación de la capa de ozono. Todo ello, teniendo negativas consecuencias para las personas, pero no en la misma medida.
De hecho, desde la Universidad Pablo de Olavide, de Sevilla, han diseñado un índice para medir cómo el cambio climático agrava la desigualdad de género en España. Porque la crisis climática no solo trae más olas de calor, sequías o incendios y lluvias intensas; también vuelve más profundas desigualdades que ya existen. Esa es la idea central de CLIMA-GEN, Impacto del Cambio Climático en la Desigualdad de Género, un proyecto de investigación cuyos resultados finales han sido ya presentados por la Universidad Pablo de Olavide.
«El cambio climático es una evidencia empírica, y esta investigación analiza cómo esa crisis ambiental se traduce en desafíos transversales que tenemos que afrontar», subrayó la vicerrectora de Investigación, Transferencia y Doctorado, Antonia Jiménez, quien destacó además el carácter colaborativo del proyecto, desarrollado con la Universidad de Barcelona y la Universidad de Vigo.
El investigador principal del proyecto y director de la Cátedra Trabajo Social Verde, Fernando Relinque, situó el aporte de CLIMA-GEN en el terreno de la medición social de una crisis que a menudo se explica solo desde variables ambientales. «Con CLIMA-GEN hemos intentado medir cómo los impactos del cambio climático atraviesan la estructura social, se distribuyen a nivel territorial y profundizan en brechas que ya existen. Faltan estudios sociales y transversales sobre cómo incide el cambio del clima en la vida de las personas y nuestros resultados muestran que el cambio climático no crea en sí nuevas desigualdades, pero amplifica las que existen», señaló.
El índice ofrece precisamente esa lectura territorial y social. Entre los datos más destacados, el proyecto identifica que, de las nueve provincias con mayor riesgo, siete son andaluzas, un resultado que refuerza la necesidad de incorporar el enfoque de género y justicia social en las políticas de adaptación climática, especialmente en regiones ya expuestas a vulnerabilidades estructurales.
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