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Un grupo de investigación del departamento de Química Analítica de la Universidad de Cádiz ha evaluado la aplicación de una técnica no destructiva para determinar los componentes y cantidades que se añaden a la miel. De esta manera será mucho más fácil y económico establecer los tipos de aditivos que se agregan para que no lleguen a la cadena de venta

Los actuales métodos de análisis para detectar la presencia de azúcares externos son limitados, ya que el producto modificado puede mostrar propiedades físico-químicas muy similares a la miel no adulterada. Tras los estudios, publicados en el artículo ‘Rapid quantification of honey adulteration by visible-near infrared spectroscopy combined with chemometrics’, de la revista Talanta, han logrado detallar un sistema con el que obtienen un 100% de fiabilidad en la detección de aditivos foráneos para las mieles estudiadas.

A través de este sistema consiguen de una manera económica y eficaz controlar que lo que llega al usuario cuenta con total confianza. “Era necesario desarrollar un método analítico seguro para garantizar la autenticidad alimentaria. Una metodología similar había sido validada por nuestro grupo con muestras de aceite con similares resultados. Así, pensamos en adaptarla a otros productos que encontramos con demasiada frecuencia adulterados en los supermercados, como es el caso de la miel”, afirma la investigadora de la Universidad de Cádiz, Marta Ferreiro, una de las autoras del artículo.

Los investigadores se han centrado en el análisis de miel con denominación de origen protegida de Granada sabiendo que son puras desde la recolección y ellos mismos la han adulterado a distintos niveles con edulcorantes artificiales comúnmente utilizados. De esta manera, a través de la espectroscopía infrarroja, una técnica común en análisis de alimentos, y la quimiometría, que unifica matemáticas, estadística y química, han logrado conocer tanto las cantidades como las sustancias que se han añadido posteriormente al producto.

Distintas colonias de abejas pueden tener una alimentación muy diversa y la miel que producen depende del néctar de las flores, su concentración y la cantidad que toman. Por eso, es particularmente difícil distinguir entre aquellos azúcares que se producen naturalmente de los que se han añadido a posteriori.

A pesar de que la normativa existente impide la adición de cualquier sustancia a este producto, los estantes están llenos de marcas que incluyen jarabes, siropes, almidón o que no tienen correctamente etiquetado el origen de obtención y envasado.

El método parte de la espectroscopía infrarroja cercana visible, una técnica que permite detectar grupos de moléculas según el tipo de la radiación que absorben provocando transiciones electrónicas que pueden ser cuantificadas. Además, a través de distintas herramientas de quimiometría, que aplica las matemáticas o la estadística sobre datos químicos, se obtiene un nuevo modelo que consigue que los datos obtenidos tomen forma a través de las estadísticas y el reconocimiento de patrones, lo que facilita la interpretación de la información.

Además, el modelo es capaz de reducir los tiempos de análisis y no hace necesaria la destrucción de las muestras, por lo que su aplicación a los laboratorios de calidad agroalimentaria podría ser inmediata. Además la técnica tiene su versión portátil, por lo que los análisis pueden realizarse in situ, sin necesidad de llevarse la muestra al laboratorio.

En la actualidad, el grupo centra su actividad en el desarrollo de nuevas técnicas para la detección de sustancias en diversos entornos, además del agroalimentario. En esta línea, han desarrollado una nueva estrategia para la toma de huellas dactilares de productos derivados del petróleo en muestras de agua tanto dulce como de mar para una rápida y fácil identificación de derrames de combustibles. Así podría conocerse no sólo el origen de un residuo sino también el nivel de riesgo o el procedimiento de limpieza apropiado.

Referencias:

Marta Ferreiro González, Estrella Espada Bellido, Lucía Guillén Cueto, Miguel Palma, Carmelo G. Barroso y Gerardo F. Barbero. ‘Rapid quantification of honey adulteration by visible-near infrared spectroscopy combined with chemometrics’. Talanta. 2018

Fuente:

Fundación Descubre

Publicado en Ciencia

Especialistas del Departamento de Química Analítica de la Universidad de Cádiz (UCA), vinculado al ámbito del ceiA3, han desarrollado una técnica que identifica vertidos de hidrocarburos de forma rápida, limpia y barata. Con un sistema matemático van entrenando un equipo electrónico que funciona como una nariz humana, que detecta el tipo de contaminante en diez minutos. Su uso no requiere una formación muy especializada, lo que facilita su manejo. Actualmente se puede poner en práctica, y en breve podrían salir al mercado modelos más manejables, que examinarán los fluidos en el mismo lugar en el que se encuentran

El trabajo ha consistido en desarrollar huellas dactilares olorosas, para poder identificar diferentes vertidos de hidrocarburos, como gasolina, diesel, queroseno o aceites lubricantes, en distintos estados acuosos. Estas huellas son como fotografías del aroma que presentan las muestras. En vez de tener una imagen física se obtiene la esencia. Es una forma de visualizarlo para que sea fácilmente reconocible, explica a la Fundación Descubre la científica de la UCA, Marta Ferreiro. Por tanto, no requiere una gran especialización para interpretarla, sino que cualquier persona con una formación básica localizaría las instantáneas por comparación.

Las técnicas que se emplean detectan compuestos orgánicos volátiles, que son los que dan origen a los aromas. El procedimiento, está basado en la creación de espacio de cabeza acoplada a un detector de masas, es decir, una especie de nariz electrónica que funciona igual que una humana.

Para ello, han tomado muestras de agua dulce y salada, a las que se les han añadido diferentes hidrocarburos. Pretendían recopilar la mayoría de situaciones posibles y reales para luego analizarlas con la nariz electrónica. Los resultados se recogen en el estudio titulado ‘Characterization of petroleum-based products in water samples by HS-MS’, que está publicado en la revista Fuel. Esa nariz electrónica está alimentada de una serie de patrones y modelos matemáticos. "Funciona como un cerebro de memoria para que, ante muestras desconocidas, el equipo sea capaz de decirnos qué tipo de combustible es", señala la experta.

Los principales objetivos de este estudio se centran, además de determinar el tipo de vertido rápidamente, para proceder a su limpieza con la mayor celeridad, en localizar quién ha producido ese derrame, ya que es una práctica ilegal. En este sentido, la investigación está enfocada hacia el terreno forense.

Con todos los datos recabados se crea una memoria. En concreto, un modelo matemático de reconocimiento de patrones. Como resultado se obtienen huellas dactilares olorosas que determinan exactamente el combustible. Al dispositivo hay que entrenarlo constantemente, para que así abarque la mayor cantidad de situaciones y poder aplicarla en un rango amplio de contextos reales, asegura la doctora Ferreiro.

Esa memoria que se enseña a la nariz electrónica consiste en funciones matemáticas, que transforman la señal analítica en una foto o huella que se podría interpretar fácilmente, y que indica directamente el tipo de combustible que se ha vertido. Con respecto al entrenamiento del dispositivo, hay que estar constantemente actualizándolo con nuevos hidrocarburos.

En tan solo 10 o 15 minutos

Entre las ventajas que presenta esta técnica se encuentran su rapidez. "Hemos optimizado el método y en tan solo 10 o 15 minutos ya tenemos la respuesta", indica la profesora que añade que si se compara con las prácticas tradicionales, supone un avance importante. Éstas últimas tardan horas y utilizan equipos muy complejos. Además, necesita la especialización de la persona que efectúa el análisis para interpretar los resultados, mientras que el propuesto desde la Universidad de Cádiz es objetivo, automático y requiere una mínima formación.

Esta circunstancia posibilita que se actúe casi en el mismo momento en que se produzca el vertido para proceder a su limpieza rápidamente, sabiendo las sustancias que se tienen que aplicar para que sea efectivo.

El sistema es limpio al no utilizar disolventes y tampoco produce ningún tipo de residuo, como sí ocurre con los que hasta ahora se empleaban. Además, su coste es muy económico y el hecho de crear esas huellas dactilares, que son como fotos, hace muy sencilla la identificación, sin requerir una persona especializada en análisis químicos, ya que averigua el tipo de muestra de forma automática.

Actualmente, existen dispositivos portátiles en donde, si se aplican los métodos que han desarrollado desde el departamento de Química Analítica de la UCA, el análisis se podría realizar in situ, en el mismo lugar del derrame, con lo que aceleraría el proceso de detección del tipo de hidrocarburo y del procedimiento para proceder a su limpieza. Falta desarrollar los métodos con estos aparatos, creando esa memoria e ir validándola ante situaciones reales y complejas, lo que requiere tiempo. Aún así, en tres meses estarían preparados y a disposición de las instituciones que lo necesiten.

En cuanto al descubrimiento del causante, si se sospecha de ciertos barcos que hayan podido pasar por la zona donde ha sucedido, se tomaría una muestra del combustible que emplean y compararla con la de la zona contaminada. "A nivel de laboratorio, lo que proponemos es un análisis fiable para poder identificar el tipo de vertido del que se trata", subraya Marta Ferreiro.

Si en un futuro se aplicara este procedimiento a nivel oficial, se procedería a examinar las naves que han pasado por esa ruta, y se compararía el carburante que utilizan con la huella dactilar olorosa del elemento propagado para ver si coinciden. Incluso, como norma preventiva, se podría certificar el hidrocarburo de cada barco antes de zarpar desde el puerto de origen para que, en caso de que se produjera un vaciado, se localizara al autor casi de forma inmediata, realizando una consulta en una base de datos común.

Según la científica, dado que en muchas ocasiones los derrames se hacen de forma intencionada, para eludir las tasas que tienen que pagar por limpiar los tanques en puerto, el hecho de que con este método se detecte al autor, puede que se lo piensen dos veces antes de efectuarlo en aguas internacionales en mitad del océano, cuando nadie les ve.

El estudio, que se encuentra en fase de laboratorio, ha sido financiado por la Universidad de Cádiz a través de su plan propio, dentro de una convocatoria destinada a financiar proyectos de jóvenes investigadores.

Referencia:

Marta Ferreiro-González, María José Aliaño-González, Gerardo F. Barbero, Miguel Palma, Carmelo G. Barroso: 'Characterization of petroleum-based products in water samples by HS-MS'. Fuel. 2018.

Fuente:

Fundación Descubre 

Publicado en Ciencia

La base de datos, que podrán consultar medios de comunicación y organizadores de eventos científicos, pretende facilitar la participación de mujeres investigadoras en todos los eventos relacionados con la ciencia

Para inscribirse en esta base de datos, las investigadoras que lo deseen podrán hacerlo en el siguiente enlace: https://bit.ly/2A0b5uk o completando el documento adjunto a esta noticia, que deberá enviar una vez relleno a la siguiente dirección: Esta dirección electrónica esta protegida contra spam bots. Necesita activar JavaScript para visualizarla

Esta herramienta de trabajo estará abierta a la consulta de medios de comunicación e instituciones, organismos y empresas dedicadas a la organización de eventos relacionados con la ciencia.
El proyecto surge en un contexto en el que diferentes estudios que se han realizado sobre la presencia de mujeres como expertas, tanto en medios de comunicación como en otros eventos relacionados con la divulgación de la ciencia, demuestran que la participación femenina no resulta paritaria y, en muchos casos, es baja.

La iniciativa ha sido impulsada por la Asociación de Mujeres Investigadoras y Tecnólogas (AMIT) en colaboración con la Sexta, a través de la campaña de responsabilidad corporativa ‘Constantes y Vitales’ impulsada junto a la Fundación Axa.

Publicado en Convocatorias

Grupos de investigación adscritos al ceiA3 desempeñarán un papel activo en la Noche Europea de los Investigadores, que se celebrará el próximo 28 de septiembre de forma simultánea en más de 250 ciudades de toda Europa

La propuesta divulgativa para la Noche de los Investigadores en la capital cordobesa, organizada por la UCC+i de la Universidad de Córdoba, el Jardín Botánico y el IESA-CSIC, incluye la disposición de unos stand que se ubicarán en los Jardines del propio rectorado de la universidad cordobesa. En horario entre las 19,00 y las 24,00 horas, se podrá acercar todo el que lo desee para conocer, en un tono didáctico y lúdico, las investigaciones más actuales que se están llevando a cabo desde la institución.

Concretamente, el grupo AGR-126 ‘Tecnología y Mecanización en olivar’, estará presente en la mesa ‘Agricultura Inteligente’ dispuesta para la ocasión, y donde los visitantes tendrán oportunidad de ser conscientes sobre cómo la revolución tecnológica y la inteligencia artificial están logrando cambiar la manera de trabajar en el campo.

La participación de este equipo adscrito al ceiA3 se desarrollará en el marco de los proyectos ‘Dosaolivar: Dosificación de productos fitosanitarios en olivar’ y ‘CUVrEN: Cubiertas de Especies Nativas en olivar’.

Por otra parte, los grupos de investigación AGR-149 ‘Enfermedades infecciosas’, AGR-137 ‘Anatomía Patológica Animal’ y AGR-256 ‘Sanidad Animal: Diagnóstico y Control de Enfermedades’ también serán protagonistas en esta cita con la ciencia y expondrán de forma divulgativa el proyecto ‘InnoTuber: Nuevas medidas y técnicas de control de la tuberculosis bovina en Andalucía’.

Estos proyectos de Grupos Operativos, en los que está trabajando actualmente el ceiA3 junto a dos de sus universidades agregadas, Córdoba y Jaén, forman parte de la convocatoria para el Funcionamiento de Grupos Operativos Regionales de la Asociación Europea de Innovación en Materia de Productividad y Sostenibilidad Agrícola (EIP AGRI). Constituyen una inversión subvencionada con fondos FEADER (Fondo Europeo Agrícola de Desarrollo Rural) por la Junta de Andalucía, a través de la Consejería de Agricultura, Pesca y Desarrollo Rural.

Para acceder a todos los detalles de las actividades que tendrán lugar en Córdoba, se podrá hacer en el siguiente enlace: https://lanochedelosinvestigadores.fundaciondescubre.es/cordoba/

Propuesta almeriense

En Almería, la Noche Europea de los Investigadores, organizada por la Oficina de Transferencia de Resultados de Investigación (OTRI) de la Universidad de Almería, estará presente el grupo de investigación del ceiA3 FQM-170 ‘Química analítica de contaminantes’. El stand se ubicará en la sede de la Rambla Federico García Lorca, en horario de 18,00 a 22,00 horas.

Su participación centrada en la bioeconomía se enmarca dentro del proyecto H2020 BLOOM (Boosting European citizens knowLedge and awareness of biOeconOMy research and innovation), en cuyo consorcio forma parte el ceiA3 junto a socios de Austria, Polonia, Bélgica, Holanda, Alemania, Finlandia y Suecia.

Encontrará toda la programación en Almería en siguiente enlace: https://lanochedelosinvestigadores.fundaciondescubre.es/ubicaciones/ramblaalmeria/

La Noche Europea de los Investigadores es un proyecto de divulgación científica promovido por la Comisión Europea dentro de las acciones Marie Sktodowska-Curie del programa Horizonte 2020. En Andalucía está coordinado por la Fundación Descubre y se celebra al mismo tiempo en las 8 provincias andaluzas con implicación de 13 instituciones científicas.

Publicado en Ciencia
Un equipo del IFAPA, centro adscrito al ceiA3, ha descubierto la dosis óptima de un subproducto obtenido de la madera de poda de la viña que puede sustituir al dióxido de azufre en la elaboración y conservación del vino. La utilización de este compuesto en lugar del dióxido de azufre (SO2), también conocido como sulfito o sulfuroso, reduce la problemática actual existente con estos aditivos, dando la posibilidad de reemplazarlos por este subproducto natural de la misma viña
 
Un grupo de investigación del Rancho de la Merced del Instituto de Investigación y Formación Agraria y Pesquera de Andalucía (IFAPA), ha descubierto tras más de cuatro años de trabajo, la dosis idónea de un extracto elaborado a partir del reciclaje de la madera de poda de vid. El extracto rico en estilbenos, unos compuestos bioactivos con actividad demostrada cardioprotectora y antienvejecimiento, entre otras muchas cualidades saludables, puede sustituir al dióxido de azufre, utilizado hasta ahora para la elaboración del vino y como sustancia conservante no tan beneficiosa para la salud.
 
El hallazgo más relevante del estudio titulado ‘Effect of a grapevine shoot waste extract on red wine aromatic properties’ publicado en la revista Journal of the Science of Food and Agriculture, consiste en que, en el proceso de elaboración del vino, tras sustituir los sulfitos por el extracto de madera de poda conseguido, las propiedades de olor, sabor y apariencia del vino no se ven negativamente afectadas. Los parámetros de calidad no se alteran y la bebida mantiene las propiedades físico-químicas que debe tener para su consumo.
 
Según explica la investigadora principal del trabajo, Emma Cantos-Villar “se trata de añadir el extracto en los mismos momentos de la elaboración del vino en los que se añade el sulfuroso, en el momento del despalillado y tras la fermentación mololáctica, y tras el envejecimiento observamos que las propiedades físico-químicas y organolépticas no se habían visto alteradas”.
 
Los estilbenos son compuestos polifenolicos presentes en la naturaleza, con diversas propiedades beneficiosas para la salud. Además de su actividad antioxidante y cardioprotectora, diversos estudios han demostrado otras muchas cualidades del producto como el poder antimicrobiano, antienvejecimiento e incluso como inhibidor de la obesidad. Los científicos del IFAPA son expertos en esta familia de compuestos y han elaborado hasta la fecha numerosos estudios relacionados con las propiedades del mismo.
 
Economía circular
 
La madera de poda de la viña es un subproducto que hasta el momento no se le atribuía ningún valor añadido. Hasta la actualidad, su utilización se limitaba a la mezcla con el suelo como materia orgánica o se almacenaba y se quemaba. El equipo del IFAPA ha querido dar un valor, reciclar este subproducto y contribuir así del mismo modo a una economía circular. “Al comienzo del trabajo, en los primeros análisis descubrimos que la madera de la viña tenía cantidades de estilbenos, pero de forma muy baja. Entonces vimos la posibilidad de crear un extracto que tuviera más concentración de estilbenos y utilizarlo en el mismo momento que se añade el sulfuroso”, aclara Emma Cantos-Villar.
 
El dióxido de azufre es un compuesto que se añade como conservante en multitud de alimentos que consumimos, entre ellos el vino. En los últimos años, se ha demostrado que los sulfitos provocan bastantes problemas de salud, ya que además tienen un efecto acumulativo en el organismo y predisponen a algunas patologías como por ejemplo algunos tipos de alergias. La Comunidad Europea está endureciendo cada vez más la legislación para reducir el azufre en el consumo, y existen cada vez más estudios científicos para intentar minimizar las cantidades añadidas en los alimentos.
 
La dosis óptima del extracto añadido a los vinos tintos durante su elaboración y descubierta en este estudio, afecta a lo sensorial, según aclara la investigadora “existe otra sensación organoléptica con notas de madera, y cierta astringencia y amargor, pero no se trata de un cambio que afecte de forma negativa a la sensación, incluso podría ser una sensación mejorada, de hecho, las características de color se ven sensiblemente mejoradas”.
 
Para el estudio, el grupo de investigación ha contado con la participación de numerosos colaboradores, como la Universidad de Burdeos, la Universidad de Sevilla, la Universidad de Cádiz y el Centro de Investigación Alameda del Obispo también perteneciente al IFAPA.
 
En este momento, el equipo liderado por Emma Cantos-Villar, está mejorando el extracto, purificándolo más y modificando sus propiedades para optimizarlo en la elaboración de vinos blancos y rosados. Además, están trabajando para presentar el extracto a la Organización Internacional de la Viña y el Vino (OIV), encargado de toda la regularización existente en la elaboración del vino.
 
El proyecto ha sido financiado por el Instituto Nacional de Investigaciones Agrarias (INIA) y por el Instituto de Investigación y Formación Agraria y Pesquera (IFAPA), cofinanciados al 80% por el Fondo Europeo de Desarrollo Regional, dentro de los Programas Operativos FEDER de Andalucía 2014-2020.
 
 
Referencia:
 
Ruiz-Moreno M., Raposo R., Puertas B., Cuevas FJ., Chinnici F., Moreno-Rojas JM., Cantos-Villar E.: ‘‘Effect of a grapevine shoot waste extract on red wine aromatic properties’’. Journal of the Science of Food and Agriculture, doi: 10.1002/jsfa.9104. 2018.
 
Fuente: Fundación Descubre
Publicado en Ciencia

Grupos de investigación del IFAPA vinculado al ceiA3 y de la Universidad Politécnica de Madrid han diseñado un sistema que, a través de una serie de modelos, evalúa la producción de aceite en Andalucía, en condiciones climáticas futuras. Éstas se caracterizan por la escasez de precipitaciones y la falta de agua para el riego que conlleva, así como también por el incremento de las temperaturas

Equipos del Instituto Andaluz de Investigación y Formación Agraria, Pesquera, Alimentaria y de la Producción Ecológica (IFAPA) de Córdoba y del Centro de Estudios e Investigación para la Gestión de Riesgos Agrarios y Medioambientales de la Universidad Politécnica de Madrid (UPM-CEIGRAM) han desarrollado una metodología que permite predecir el comportamiento del olivar andaluz, en diferentes escenarios futuros que puedan surgir como consecuencia del cambio climático. Entre los componentes considerados en el modelo se encuentran el efecto del estrés hídrico sobre el cultivo y el impacto de eventos extremos sobre la producción de aceite.

El modelo, denominado AdaptaOlive, reproduce paso por paso todos los procesos que, desde un punto de vista fisiológico, tienen lugar en el árbol y que son afectados por el manejo realizado al mismo, así como las condiciones meteorológicas. Así, el modelo determina por medio de ecuaciones relativamente simples la transpiración que realiza, la eficiencia en el uso del agua y cómo ésta se ve afectada por el estrés hídrico o el incremento de CO2 en la atmósfera. El investigador del IFAPA, Ignacio J. Lorite, explica que las ecuaciones empleadas en el modelo han sido adaptadas a las condiciones del olivar andaluz para que las recomendaciones proporcionadas, basadas en los resultados del modelo, sean lo más precisas posibles.

Cuando se analiza la influencia del cambio climático sobre la agricultura, los grupos de investigación del IFAPA y del CEIGRAM evalúan tres grandes impactos: disminución de las precipitaciones, incremento de las temperaturas y aumento de concentraciones de CO2 en la atmósfera. Éste último no se considera una repercusión directa, sino un precursor de estas alteraciones. Las dos primeras generarán consecuencias adversas sobre la producción, mientras que la tercera será positiva para el cultivo puesto que requerirá menor consumo hídrico para llevar a cabo el intercambio gaseoso, al mejorar la eficiencia en el uso del agua.

El estrés hídrico, asociado a la disminución de precipitaciones, generará problemas de pérdida de producción y rendimiento debido a una menor transpiración del árbol. La subida de temperaturas propiciará floraciones en fechas más tempranas, y en zonas con inviernos cálidos podría generar problemas de floración escalonada, aspecto muy negativo para la producción final. Por lo que respecta al incremento de CO2, se alcanzará una mayor eficiencia en el uso del agua, permitiendo mayores cosechas con un menor consumo. Todos estos factores se integran en el modelo AdaptaOlive para determinar el impacto del cambio climático sobre el cultivo del olivo en Andalucía.

Durante el proceso, han llevado a cabo una serie de simulaciones con distintas variedades de aceituna, algunas de floración más temprana como la ‘Arbequina’ y otras más tardías como la ‘Picual’, principalmente. El método se describe en el artículo ‘Evaluation of olive response and adaptation strategies to climate change under semi-arid conditions’, publicado en la revista Agricultural Water Management. El estudio permite conocer qué zonas de Andalucía serán potencialmente aptas para el cultivo del olivo y cuáles no, lo que posibilitará realizar recomendaciones con un mayor conocimiento a los agricultores, sobre la idoneidad de plantar una variedad u otra, o la estrategia de riego según la disponibilidad de agua en cada zona.

Para reducir los problemas asociados a altas temperaturas y estrés hídrico, se sugiere que se empleen variedades de floración temprana, como por ejemplo ‘Arbequina’. Aunque su fruto es de los de menor tamaño, se extrae un aceite de excelente calidad, muy valorado internacionalmente. De igual modo, las estrategias de riego deficitario controlado, que consisten en concentrar su uso durante los periodos más sensibles para el cultivo, permitiendo estrés durante otras fases del mismo, están logrando incrementar de forma muy significativa la producción.

Hasta el año 2100

El modelo AdaptaOlive permite simular el comportamiento del olivar andaluz desde finales del siglo XX, que es el periodo de referencia sobre el que se calculan los impactos del cambio climático, hasta el año 2100. En cualquier caso, las recomendaciones obtenidas en el trabajo, ya se pueden poner en práctica con el fin de minimizar los efectos de una menor disponibilidad de agua y un incremento de las temperaturas, los cuales ya se están experimentando.

Las conclusiones del trabajo indican que en las próximas décadas habrá dos grandes regiones andaluzas donde pueden surgir más problemas, ya sea por la falta de pluviometría o por episodios de estrés térmico. Una de ellas será la comarca de la Loma de Úbeda, en Jaén, donde la floración más tardía en comparación con el resto de Andalucía generará un mayor riesgo de sufrir altas temperaturas durante la fase crítica de ésta, lo que dará lugar a disminuciones en la cosecha. La otra zona está situada en el Bajo Guadalquivir que, en este caso se verá afectada por la falta de frío invernal, lo cual generará dificultades de floración que incidirán de forma muy negativa sobre la producción final de aceite.

Para la realización de este trabajo, el IFAPA ha definido las funciones de respuesta del olivo incluidas en el modelo AdaptaOlive, mientras que desde UPM-CEIGRAM han trabajado en los modelos climáticos actuales y futuros empleados en las simulaciones. También se ha contado con la colaboración de agricultores, cooperativas y asociaciones, que han permitido validar la respuesta del cultivo y definir medidas de adaptación.

Los efectos positivos del incremento del CO2 en la atmósfera sobre el cultivo del olivo se deben a los procesos fisiológicos que permiten la transpiración. Así, el agua extraída desde el suelo por las raíces pasa a la atmósfera a través de los estomas, que son pequeños orificios que se encuentran en las hojas. En el mismo proceso de salida entra CO2 atmosférico. El fin último de la planta con este intercambio es obtener este gas, perdiendo el mínimo agua posible.

La mayor o menor apertura de los estomas está controlada por el estado hídrico del árbol que, cuando es satisfactorio, los estomas están turgentes y permiten realizar el intercambio gaseoso. Sin embargo, cuando sufre estrés hídrico, los estomas no están turgentes y el intercambio gaseoso se reduce.

El incremento de CO2 en la atmósfera hace que la hoja no necesite abrir en exceso el estoma para captar este gas, por lo que la pérdida de agua se reduce y se incrementa significativamente la eficiencia en su uso por parte del árbol. Este efecto minimiza los daños que pueden generar la disminución de precipitaciones y el incremento de temperaturas asociados al cambio climático. Y así, en algunas zonas olivareras andaluzas no afectadas por episodios de estrés térmico durante floración, y con disponibilidad de agua para riego, la producción podría incluso incrementarse en el futuro, asegura Ignacio J. Lorite.

Pero ¿Cómo se van a comportar los cultivos cuando los incrementos de dióxido de carbono lleguen a unos determinados niveles o sean sostenidos en el tiempo? Para conocerlo, el IFAPA está llevando a cabo gran cantidad de ensayos para comprobar el comportamiento de los cultivos frente al cambio climático a largo plazo, desarrollando nuevas funciones de respuesta que serán implementadas en futuros trabajos.

En Andalucía, en la actualidad se cultivan aproximadamente 1,6 millones de hectáreas de olivar, de las cuales alrededor de 600.000 son de regadío, superficie que ha crecido de forma importante en los últimos veinte años, siendo este incremento beneficioso para la adaptación de este cultivo a los efectos negativos del cambio climático. Ante esta situación, el experto señala que la implantación de estrategias de riego deficitario, que contribuyan a realizar una gestión eficaz del agua, constituye una de las más importantes medidas de adaptación del olivar andaluz.

En los olivares de secano ya implantados no existen, por contra, tantas medidas de adaptación que puedan servir para reducir los efectos del cambio climático. Para suplir esta limitación, desde el IFAPA se aconseja realizar una correcta gestión del suelo y de las cubiertas vegetales, protegiendo a la superficie de la erosión pero evitando que éstas compitan por el agua con el árbol.

El proyecto está financiado por el Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades, a través del Instituto Nacional de Investigación y Tecnología Agraria y Alimentaria (INIA). Aunque éste se encuentra en la fase final de difusión y transferencia de los principales resultados y conclusiones, desde IFAPA se sigue trabajando en el impacto del cambio climático y en la búsqueda de medidas de adaptación para los principales cultivos que están presentes en el campo andaluz, como almendro, trigo, maíz, haba o girasol, además del olivo.

Referencias:

Ignacio J. Lorite, Clara Gabaldón Leal, Margarita Ruiz-Ramos, Angjelina Belaj, Raúl de la Rosa, Lorenzo León, Cristina Santos: 'Evaluation of olive response and adaptation strategies to climate change under semi-arid conditions'. Agricultural Water Management. 2018.

Fuente:

Fundación Descubre 

Publicado en Ciencia

El Campus de Excelencia Internacional Agroalimentario ceiA3 estará presente en la séptima edición de la Noche Europea de los Investigadores, que tendrá lugar el próximo 28 de septiembre. El evento contará en la comunidad andaluza con la participación de alrededor de 2.000 investigadores e investigadoras de 13 instituciones científicas   

Con el objetivo de acercar la ciencia a la sociedad, durante esa jornada se han programado casi 450 actividades en las ocho provincias andaluzas. Entre ellas figuran talleres, microencuentros, exposiciones, experimentos, rutas guiadas, teatros o espectáculos científicos que resaltarán la figura del investigador científico ante la ciudadanía. Andalucía se une así a las más de 250 ciudades de 32 países europeos que participan en este evento.

La ciencia llenará un año más las calles andaluzas. Para ello, se organizarán eventos en algunos de los lugares más emblemáticos de la comunidad, como el Paseo del Salón de Granada, el Paseo del Parque de Málaga, el Bulevar Central de la Avenida Andalucía de Huelva, la Plaza del Arenal de Jerez, la rambla Federico García Lorca de Almería, los patios de Córdoba, el Castillo de Santa Catalina de Jaén o la Plaza Nueva de Sevilla, entre otros.
Todas las ramas y disciplinas de la ciencia estarán presentes en este macroevento. Así, habrá talleres de automática, robótica y mecatrónica para todos, técnicas de Antropología Física y Forense para la identificación humana, Arqueología don´ttouch 2.0, reconstrucción virtual de arquitectura, los colores del mar, las hormigas del olivar, células madre al rescate… de nuestras mascotas o una merienda con Murillo, entre otras actividades.

Además, la Noche Europea de l@s Investigador@s se quiere unir también a la celebración del Año Europeo del Patrimonio Cultural, por lo que se han incluido citas relacionadas con la Itálica de Adriano, la mujer en Carthago Nova o materiales avanzados para la preservación del patrimonio cultural. Además, se celebrarán visitas guiadas a museos y lugares históricos de Andalucía para acercar a la ciudadanía los grandes tesoros de la comunidad.
El programa completo de actividades de cada sede andaluza está disponible en la web https://lanochedelosinvestigadores.fundaciondescubre.es, en la que durante todo el mes de septiembre está abierto el periodo de reserva de plazas en las actividades para las que es imprescindible inscribirse previamente.

Bajo la coordinación de la Fundación Descubre, participan en el evento representantes de la Consejería de Conocimiento, Investigación y Universidad, nueve universidades públicas andaluzas (Almería, Cádiz, Córdoba, Granada, Huelva, Jaén, Málaga, Pablo de Olavide y Sevilla), diversos centros del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (la Casa de la Ciencia de Sevilla, el Instituto de Astrofísica de Andalucía, la Estación Experimental del Zaidín y el Instituto de Estudios Sociales Avanzados, la Escuela de Estudios Árabes y el Instituto de Parasitología y Biomedicina López-Neyra), la Fundación Pública Progreso y Salud (Biobanco y Genyo) y el IMGEMA-Real Jardín Botánico de Córdoba. Las 13 instituciones aportan un total de 2.000 investigadores y divulgadores. La divulgación de su trabajo diario convertirá las ciudades andaluzas en uno de los epicentros científicos a nivel mundial de una jornada que se podrá seguir en directo a través de las redes sociales mediante el hashtag #NIGHTspain.

La Noche Europea de los Investigadores es un proyecto de divulgación científica promovido por la Comisión Europea dentro de las acciones Marie Sktodowska-Curie del programa Horizonte 2020, que tiene lugar simultáneamente en más de 250 ciudades europeas desde 2005.

Fuente:

Fundación Descubre

Publicado en Ciencia

Ana Garrido Varo, científica del grupo adscrito al ceiA3 'Ingeniería de Sistemas de Producción - Agro Ganaderos' (AGR-128) de la Universidad de Córdoba, ha sido galardonada por la Confederación Española de Fabricantes de Alimentos Compuestos para Animales (Cesfac)

Cesfac ha celebrado su Asamblea General Ordinaria de 2018, que coincide con el 40 aniversario de la confederación. Durante el evento, que ha contado con la presencia de Fernando Miranda, secretario general de Agricultura del Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación, se ha hecho entrega de las Medallas Cesfac al Mérito en la Alimentación Animal 2018.

Entre los galardonados está la profesora Ana Garrido, catedrática de Producción Animal en la Universidad de Córdoba, en la categoría de I+D+i.

Más información sobre el proyecto:

http://www.animalshealth.es/empresas/la-industria-espanola-de-piensos-entrega-sus-medallas-anuales

Publicado en Eventos

El grupo de investigación TEP-192 ‘Control y Robótica’ de la Universidad de Huelva, vinculado al ámbito del ceiA3, lidera el proyecto europeo de agricultura de precisión ‘Tecnologías para el manejo y supervisión del cultivo del olivo (Tecnolivo)’, que se está desarrollando en olivares de Huelva y sur de Portugal

El investigador principal Prof. Dr. José Manuel Andújar, del grupo TEP-192 ‘Control y Robótica’ de la Universidad de Huelva agregada al ceiA3, está liderando el proyecto internacional Tecnolivo, del que también forman parte el Instituto Nacional de Técnica Aeroespacial (INTA), el Instituto Nacional de Investigação Agrária e Veterinária (Portugal), Ubiwhere Lda. (Portugal), la Sociedad Cooperativa Andaluza Nuestra Señora de la Oliva, de Gibraleón (Huelva) y la Murtigao – Sociedade Agrícola, S.A. (Portugal).

El proyecto Tecnolivo, financiado con 2,5 millones de euros, se enmarca en el ámbito de la agricultura de precisión. Como detalla el científico al respecto, en la actualidad se persigue tratar las extensiones agrícolas de forma individualizada, no como anteriormente se hacía, cuando se trataba al conjunto de la plantación de forma homogénea. Por tanto, el proyecto ambiciona individualizar los análisis y actuaciones para cada árbol de forma particular, “aquí radica la clave de la agricultura de precisión, en la individualización de cada planta”.

Concretamente, los medios tecnológicos empleados se basan en drones dotados de cámaras que captan imágenes multiespectrales y sensores que se colocan en tierra o en la corteza del árbol y que permiten obtener medidas del estado del árbol, de su situación nutricional, hídrica, de su estado de floración y del fruto.

Este proyecto está centrado en el olivo porque es el cultivo en Andalucía que “tiene mayor valor añadido y mayor capacidad de generar economía”, pero se podría aplicar a cualquier otro, y de hecho “estamos ya barajando hacerlo con berrys (fresas, frambuesas, arándanos y moras) en próximos trabajos”, apostilla el investigador.

Campos de experimentación

Los experimentos se están llevando a cabo en dos campos de experimentación diferentes, denominados usuarios finales, porque el olivo no se cultiva de la misma manera en todos los sitios. Concretamente, el olivo se cultiva de tres formas: tradicional, donde los árboles están separados unos de otros; intensivo, que concentran mayor número de árboles por hectárea que el anterior; y superintensivo u olivar en seto, que es el cultivo que mayor densidad de olivo por hectárea aglutina. Como detalla José Manuel Andújar, lo que se va persiguiendo es la mayor producción.

Las investigaciones relacionadas con el vuelo de drones y con la sensorización se están realizando en estos tres tipos de escenarios y para ello se trabaja con la cooperativa Oleodiel de Gibraleón (Huelva) y con una empresa de Portugal, denominada Elaia. Esto va a permitir una mayor amplitud en los experimentos, ya que se trata de formas de cultivos diferentes y de zonas distintas.

Los sensores se colocan en tierra, fundamentalmente en la corteza del árbol o en el terreno que lo circunda, y el resto de las medidas se toman con los drones que sobrevuelan los campos y que llevan cámaras multiespectrales. Éstas tienen una capacidad de visión mayor que el ojo humano, y pueden ver la radiación visible e infrarroja.

El procedimiento consiste en “montar estas cámaras en cada dron y éstas toman las imágenes en el campo visible, que es el que se percibe con el ojo humano, así como en el espectro infrarrojo, que permite captar la energía que en forma de calor genera cada planta y el terreno que la circunda. Esto no es posible verlo mediante visión natural.”

Comportamiento del olivo por infrarrojos

Las imágenes espectrales que se adquieren desde el dron posibilitan analizar el estado del olivo en este caso, o de cualquier planta en otro. Dependiendo de la banda espectral de análisis, se puede estudiar si una planta está mal regada, mal abonada, si tiene enfermedades, hay malas hierbas, etc.

Al respecto, “dependiendo de la banda en la que se efectúe el análisis hay cualidades que se ven mejor que otras; por tanto, interesa hacer este análisis multiespectral porque de esta forma podemos distinguir todas las variables que vamos buscando y que hacen alusión al grado de humedad que tiene la planta, el grado de irrigación o de agua, el grado de fertirrigación (o sea el grado de agua y abono juntos), y el grado de floración y crecimiento”, aclara el profesor Andújar.

Los resultados que se están obteniendo están fundamentalmente relacionados con el tipo de aceituna y se observa que cada una tiene un comportamiento diferente, el cual está siendo analizado.
En definitiva, el objetivo final del proyecto es que el agricultor pueda disponer de una herramienta que le sea útil y “tan familiar” como el tractor. Por tanto, se incluye una parte de formación para los agricultores en el manejo de estas tecnologías para que la sepan utilizar y, sobre todo, interpretar los datos.

“La finalidad radica en que los productores sepan manejar el sistema en desarrollo y conocer las necesidades individualizadas de cada árbol, ya que se persigue analizar, cuidar y explotar el campo de forma diferente y según los requerimientos de cada planta, esto es, con la mayor sostenibilidad posible”, matiza el científico. Esto también repercutiría positivamente sobre el medio ambiente, porque permitirá que la planta tenga el abono justo y evitar contaminar el subusuelo.

El Proyecto TECNOLIVO fue aprobado en la primera convocatoria de proyectos del Programa Interreg V-A España-Portugal (POCTEP 2014-2020) y está cofinanciado con fondos FEDER.

 

Publicado en Ciencia

Un equipo de investigadores del Instituto de Investigación y Formación Agraria y Pesquera (Ifapa) de Mengíbar (Jaén), centro adscrito al ceiA3, ha trabajado en un proyecto pionero basado en la descripción de compuestos volátiles responsables del aroma del aceite de oliva virgen extra que persisten durante el proceso de digestión hasta el intestino, donde podrían ejercer su efecto saludable protegiendo de infecciones bacterianas principalmente en el tracto intestinal

Los compuestos volátiles son responsables del aroma del aceite de oliva virgen que permite diferenciarlo del resto de los aceites comestibles. Además de su efecto sobre las características sensoriales de los alimentos, algunos de estos compuestos de forma aislada pueden presentar propiedades saludables, aunque en el caso del aceite de oliva virgen se desconoce qué ocurre con ellos durante la digestión.

En este trabajo se han estudiado los cambios que sufren durante la digestión los compuestos responsables del olor a verde del aceite de oliva virgen extra en cada una de las etapas desde la boca hasta el intestino delgado. Para ello, se ha utilizado un modelo ‘in vitro‘ que simula la digestión humana en cada etapa de la misma.

En los resultados se describe qué ocurre con cada uno de estos compuestos en cada una de las etapas de la digestión, de forma que si bien algunos componentes son metabolizados, otros alcanzan el intestino delgado. Aquí pueden ser absorbidos directamente o bien continuar hasta el colon, donde podrían ser metabolizados por la flora bacteriana intestinal y ser absorbidos o bien podrían ejercer su efecto beneficioso directamente.

Según los investigadores responsables del trabajo, Araceli Sánchez y Gabriel Beltrán, se trata de un estudio pionero que supone el punto de partida para futuros trabajos sobre la relación de los compuestos del aroma del aceite de oliva virgen extra con sus propiedades saludables, a la vez que evidencia que los aceites con excelentes características sensoriales ademas son más saludables. Los trabajos realizados en el Ifapa de Mengíbar han sido publicados en la prestigiosa revista científica ‘Journal of the Agricultural and Food Chemistry’ y forman parte de la tesis doctoral de Angélica Quintero Florez.

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