El ceiA3 clausura la conmemoración del Año Internacional de los Suelos con una conferencia “interplanetaria”


Un momento de la conferencia sobre suelos marcianos

El catedrático Vidal Barrón muestra las características de los suelos marcianos

 

Con una emisión en directo que llegaba a Australia y Estados Unidos, “e incluso a Marte”, como apuntó el ponente Vidal Barrón, la Universidad de Córdoba ha clausurado la conmemoración del Año Internacional de los Suelos con una conferencia sobre los suelos marcianos. Con una puesta en escena jovial que incluía una imitación al televisivo Hombre de Negro o la presencia de alienígenas en el aula, el catedrático del área de Edafología de la UCO y del Campus de Excelencia Internacional Agroalimentario ceiA3 mostró los avances que, gracias a sondas y misiones espaciales, se han obtenido sobre el conocimiento de la superficie del planeta rojo. Durante todo el año, un ciclo de conferencias ha mostrado al público la importancia de los suelos para la vida.

 

En su conferencia, Vidal Barrón ha recordado que para llegar a Marte, “antes nos hemos aupado en los hombros de gigantes como Copérnico, Kepler, Galileo o Newton, que sacaron a la Tierra del centro del universo para situarla en el lugar donde le corresponde”. Aquel conocimiento astronómico generado en el Renacimiento sentó las bases de la exploración espacial actual.

 

El interés científico por este planeta vecino de la Tierra ha crecido exponencialmente en los últimos años. El número de publicaciones en revistas indexadas se ha disparado década a década. “Ha aumentado el número de friquis en la comunidad científica”, ha bromeado el docente de la UCO. También se ha disparado el interés ciudadano por Marte. En 2015 se han producido 872 millones de búsquedas con el término ‘Mars’ (el nombre del planeta rojo en inglés) en el buscador Google.

 

La exploración marciana
Las primeras sondas enviadas a Marte, las Viking, llegaron a su destino en 1976, hace casi 40 años, en un contexto en el que las dos superpotencias del momento (Estados Unidos y la Unión Soviética) estaban enzarzadas en la carrera espacial. Aquellos vehículos buscaron sin fruto vida allí y realizaron diversos experimentos. Tras lustros de desinterés, en 1997, la humanidad regresó a Marte con la Pathfinder. El dispositivo no sólo aportó datos de interés sobre el color del suelo marciano, sino del espectro visible. “Con ello se pudieron identificar la composición de las rocas”, ha recordado Barrón.

 

Actualmente, en Marte queda la Curiosity. Con un aparato de difracción de rayos X miniaturizado, toma muestras del suelo para enviarlas a la Tierra. De esta manera, se puede conocer la presencia de diferentes compuestos en el suelo marciano. La tecnología que dispone para la toma de muestras, los rayos X, es un invento de hace un siglo. “Maravilla pensar que una tecnología creada en la Tierra tarde sólo un siglo en llegar a otro planeta”, ha reflexionado el experto en suelos.

 

Retos futuros
Uno de los retos más ambiciosos de los programas espaciales en enviar una misión tripulada a Marte en un futuro. Barrón recuerda que hasta la década de 2030 no se espera tal viaje. No obstante, los astronautas, si llegan, se encontrarán allí un ambiente muy hostil. Temperaturas por la noche de menos 100 grados, una gravedad distinta. La terraformación de Marte es una opción que la ciencia ha estudiado para mejorar las condiciones del planeta a una hipotética colonización humana. “Para ello hay que superar una serie de limitaciones derivadas del uso del suelo, de la presencia de agua y del aire marciano”, ha recordado Barrón. La película Marte refleja esta lucha del ser humano por domar el planeta rojo.



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