RNM-182 (UJA) investiga la vida microscópica para proteger los agroecosistemas
Bajo nuestros pies habita un universo microscópico clave para la salud de los ecosistemas y la agricultura. El Grupo Andaluz de Nematología RNM-182 de la Universidad de Jaén, especializado en nematología -rama de la zoología que estudia los nematodos (gusanos redondos)-, investiga desde hace casi tres décadas la diversidad de estos organismos en el suelo y el agua dulce, convirtiendo a estos diminutos seres en aliados para evaluar la calidad ambiental y avanzar hacia una agricultura más sostenible. Su trabajo combina taxonomía, biodiversidad y aplicación práctica, con impacto internacional.
El equipo investigador del grupo nos explica las líneas de investigación que desarrollan, los datos obtenidos más relevantes y la importancia de pertenecer al ceiA3.
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¿Qué líneas de investigación realiza su grupo?
El Grupo Andaluz de Nematología (creado en 1995 por el Dr. Reyes Peña Santiago), centra su investigación principalmente en el estudio de la diversidad de nematodos de vida libre de suelo y agua dulce, tanto en espacios naturales como en cultivos. En este sentido, estudiamos la taxonomía, morfología y filogenia de este grupo zoológico, así como su distribución. Además, trabajamos en el uso de nematodos como bioindicadores de la salud del suelo, lo que nos permite conectar la investigación básica con aplicaciones en agricultura sostenible.
¿Qué proyectos querrían destacar como ejemplos en los que haya participado el grupo?
Entre los proyectos que destacaría, y que están actualmente en desarrollo, se encuentran Soil O‑Live, un proyecto financiado por la Unión Europea, que analiza la biodiversidad del suelo en olivares y cómo esta influye en la productividad y la salud del cultivo, y LivingSoiLL, otro proyecto financiado por la Unión Europea, en el que nuestra parte se centra en el estudio de la dinámica de las comunidades de nematodos en suelos agrícolas para promover sistemas más sostenibles.
También participamos actualmente en un proyecto financiado por la Junta de Andalucía para el estudio de la biodiversidad en las sierras subbéticas andaluzas, en nuestro caso, mediante el análisis de la nematofauna presente en esta zona. Además, hemos participado en varios proyectos de taxonomía para esclarecer la biodiversidad existente en distintos grupos de nematodos. Por otro lado, colaboramos con investigadores de otros países, como Irán, Vietnam, Costa Rica, India y Sudáfrica, entre otros, estudiando la biodiversidad nematológica presente en diferentes regiones de estos países.
¿Cuáles son los datos obtenidos más relevantes hasta el momento?
En cuanto a resultados relevantes, hemos descrito más de 150 especies nuevas a nivel mundial, especialmente del orden Dorylaimida, unos nematodos omnívoros o depredadores, y del orden Rhabditida, los cuáles se alimentan principalmente de bacterias, y hemos contribuido significativamente a la taxonomía de estos órdenes. A lo largo de estos años hemos realizado un inventario de las especies ibéricas de ambos órdenes, principalmente, habiendo publicado, hasta el momento, dos libros de la serie «Fauna Ibérica», así como varias tesis doctorales.
Por otro lado, gracias a la colaboración con investigadores de otros países, también estamos ayudando a identificar la nematofauna presente en esos países, como he dicho anteriormente, Irán, Vietnam, Costa Rica, India y Sudáfrica, principalmente, y en menor medida en Estados Unidos, Botsuana, Grecia o Marruecos, entre otros.
Además, el uso de nematodos como bioindicadores nos permite evaluar la calidad ambiental, la biodiversidad del suelo y la sostenibilidad de los agroecosistemas.
¿Qué importancia cree que tiene pertenecer al ceiA3 y qué oportunidades de investigación puede aportarles?
Pertenecer al Campus de Excelencia Internacional en Agroalimentación (ceiA3) es muy importante para nosotros porque nos da acceso a redes de colaboración y proyectos multidisciplinares. También nos permite trasladar nuestros conocimientos a problemas reales de la agricultura andaluza, como el uso de bioindicadores, el control biológico de plagas y la gestión sostenible del suelo, aumentando el impacto práctico de nuestra investigación.
¿Qué retos se plantean de cara al futuro?
De cara al futuro, nuestros principales retos son ampliar el conocimiento taxonómico y ecológico de los nematodos, integrar nuestra investigación con la sostenibilidad, transferir resultados al sector agrario, fomentar colaboraciones multidisciplinares y aumentar la difusión de nuestros hallazgos para que tengan un impacto real en los agroecosistemas y en la gestión del suelo. Por ello, seguimos participando en proyectos relacionados con el desarrollo agrícola, especialmente en el olivar andaluz, utilizando los nematodos como bioindicadores de la calidad del suelo y del cultivo.






