El ceiA3 sitúa a la bioeconomía en el eje central de la investigación agroalimentaria con motivo de la I Cumbre de Sevilla


Coincidiendo con la gran cita científica en la capital hispalense, el Campus de Excelencia repasa los orígenes y el impacto global de este modelo económico a través de las firmas de la revista C3-Bioeconomy, un motor indispensable para la transición verde y la independencia del petróleo.

Esta semana se celebra la I Cumbre de Bioeconomía Circular en Sevilla, que tendrá lugar entre los días 10 y 12 de junio de 2026. Por eso, desde el Campus de Excelencia Internacional Agroalimentario dedicamos estos días a la publicación de artículos que ponen la bioeconomía en su eje central y que han sido publicados por la revista C3-Bioeconomy, que se impulsa desde el ceiA3.

En el artículo firmado por Alfredo Aguilar, «Bioeconomía, estrategias e impacto», publicado en la primera edición de la revista (2020), se realizaba un repaso por los orígenes de la bioeconomía, que surgió en la primera década del siglo XXI por la necesidad de apostar por un planeta más verde y menos dependiente del petróleo. Aunque sería unos años más tarde, en 2012, cuando la Unión Europea adoptaría la Estrategia de Bioeconomía (European Commission, 2012).

Desde la aparición del concepto de bioeconomía, hace más de 20 años, su aplicación ha evolucionado notoriamente, así como la concienciación de su importancia a nivel global. Ya hace seis años que el autor destacaba la bioeconomía como el motor económico definitivo para independizarnos del petróleo y «reverdecer» el planeta. Sin embargo, entonces también remarcaba que para garantizar el éxito se necesitaba conectar la ciencia con las políticas agrícolas tradicionales (PAC) y la sociedad.

Ya en esta primera edición de la revista, Aguilar realizaba un repaso por las estrategias sobre bioeconomía y las políticas nacionales y regionales iniciadas en base a ello, enumerando iniciativas europeas como, entre otras, el Pacto Verde. Pero cada vez son más los contextos en los que la bioeconomía tiene un impacto real.

Entre otros, el autor analiza el impacto global citando el informe del Consejo Asesor Internacional sobre Bioeconomía Global (GBS2020), destacando que las estrategias exitosas a nivel mundial hoy se centran en la mitigación del cambio climático y la protección de la biodiversidad, los sistemas alimentarios sostenibles (producir más y mejor con menos recursos), la salud global (especialmente relevante tras las crisis pandémicas) y la digitalización integrada, donde la biotecnología se da la mano con la inteligencia artificial y los datos agrícolas.

En resumen, la bioeconomía está destinada a desempeñar un papel muy importante en nuestras sociedades, pero tanto el consumidor como el agricultor deben entender los beneficios económicos, sociales y ambientales de esta transición. Para ello, es necesario un cambio en el paradigma productivo y de consumo de recursos, de forma que la sostenibilidad presente y futura de los recursos biológicos esté garantizada. Esta actitud concierne a todos: científicos, tecnólogos, agricultores, empresarios, entidades financieras y, por supuesto, al conjunto de la sociedad. De la actitud responsable y decidida depende el futuro de las generaciones venideras.

Fuente: ‘Bioeconomía, estrategias e impacto’, Alfredo Aguilar C3-BIOECONOMY (número 1).



UAL_logo_230x230
UCA_logo_230x230
UCO_logo_230x230
UHU_logo_230x230
UJA_logo_230x230

Centro colaborador
SUBSCRÍBETE A NUESTRO BOLETÍN DE NOVEDADES