Las microalgas que investiga la UAL limpian agua y se transforman en el superalimento del campo andaluz
¿Y si el agua residual de hoy fuera el fertilizante o la proteína del mañana? Un equipo investigador de la Universidad de Almería —como parte de la red de excelencia del ceiA3— y el CIESOL ha descubierto cómo «programar» la depuración de aguas mediante microorganismos fotosintéticos (microalgas). Modificando este proceso a la carta, logran convertir aguas residuales en materia orgánica de alto valor: desde piensos nutritivos para la ganadería hasta biofertilizantes naturales que devuelven la vida al suelo. Un paso gigante de la ciencia andaluza hacia la agricultura circular sin desperdicio.
Hasta el 28 de agosto se celebra la Semana Mundial del Agua, un evento internacional que busca crear conciencia sobre la importancia de este recurso vital. Promover un uso responsable y evitar su desperdicio, ante el impacto de su escasez, es una de las tareas más importantes en las que se focaliza el sector agroalimentario, para el que resulta un recurso imprescindible.
Las cinco universidades andaluzas que integran el ceiA3 (Almería, Cádiz, Córdoba, Huelva y Jaén) han realizado publicaciones durante este verano que dan a conocer los resultados de investigaciones y guías centradas en el mejor uso que pueda dársele a este recurso dentro del sector de la agricultura y la ganadería.
En el caso de la Universidad de Almería hablamos de un equipo de investigación formado por investigadores del departamento de Ingeniería Química de la UAL y del Centro de Investigación de Energía Solar CIESOL ha obtenido biomasa procedente de microalgas rica en proteínas y con altos contenidos grasos tras aplicar parámetros concretos durante la depuración de aguas residuales. De esta forma, consiguen materia orgánica con unas concentraciones de nutrientes determinadas que pueden utilizarse como fertilizantes y pienso en el sector de la agricultura y la ganadería, o como biocombustibles en el ámbito de la energía.
En concreto, han identificado dos procesos técnicos que favorecen una mayor producción de biomasa ‘a la carta’. Por un lado, apuntan a una profundidad de los cultivos de estas algas microscópicas dentro del reactor y una mayor dilución del agua como las principales condiciones operativas para potenciar el crecimiento y la calidad de biomasa algal.
Como señalan en el artículo titulado ‘Optimising microalgae-based wastewater treatment: Linking operational conditions to biomass quality and microbial diversity’ y publicado en la revista Journal of Water Process Engineering, ambos factores influyen en la eliminación de nutrientes contaminantes, como nitrógeno y fósforo, y permiten generar así biomasa aprovechable en forma de biofertilizante, pienso animal y también como biocombustibles.
En este sentido, el equipo de investigación ha corroborado que la calidad de la biomasa depende directamente de estas condiciones de cultivo. “Los cambios en los parámetros operativos afectan a la composición bioquímica de las microalgas, favoreciendo una mayor acumulación de proteínas o de lípidos según el régimen aplicado”, explica a la Fundación Descubre el investigador de la Universidad de Almería, Tomás Lafarga, autor principal del estudio.
Además de potenciar una mayor producción de microalgas, estos factores de operación están relacionados con las bacterias asociadas. “Cuando se utiliza agua residual para alimentar un reactor de microalgas es inevitable que comiencen a crecer microorganismos dentro. Este consorcio formado por microorganismos, incluyendo microalgas y bacterias, establecen una interacción de ayuda recíproca y, como consecuencia, se produce un notable crecimiento de las microalgas”, concreta Lafarga.
Fuente: Fundación Descubre






