Recomendaciones para prevenir la antracnosis o aceituna jabonosa en el olivar
La Red de Alerta e Información Fitosanitaria de Andalucía (RAIF) ha informado de que a partir del inicio del envero comienza el periodo de riesgo para el desarrollo de antracnosis o aceituna jabonosa en el olivar. Durante esta fase del cultivo, la maduración del fruto, junto con la presencia de lluvias, una humedad relativa elevada y temperaturas favorables, crea las condiciones idóneas para que se produzcan nuevas infecciones y la enfermedad pueda propagarse rápidamente entre los frutos.
Según la RAIF, la antracnosis o aceituna jabonosa, causada por hongos del género Colletotrichum, se manifiesta principalmente mediante la podredumbre de las aceitunas, que adquieren un aspecto blando o “jabonoso”. Los frutos afectados terminan cayendo al suelo o permanecen momificados en el árbol, convirtiéndose en la principal fuente de inóculo para la campaña siguiente. La enfermedad también puede provocar la desecación de ramillas y repercutir negativamente en la calidad del aceite obtenido.
La Gestión Integrada de Plagas, a su juicio, establece que la prevención constituye la base del control de esta enfermedad. Por ello, desde el inicio del envero considera fundamental intensificar el seguimiento de la parcela, especialmente en aquellas explotaciones con antecedentes de la enfermedad o situadas en zonas donde las condiciones ambientales favorezcan su desarrollo. La observación periódica del cultivo y de la evolución de los síntomas permite valorar el riesgo y adoptar las medidas más adecuadas en cada momento.
Una de las principales medidas preventivas recomendadas por la Guía GIP consiste en reducir las fuentes de inóculo. En este sentido, la RAIF considera importante retirar los frutos afectados presentes en el suelo o en las ramas y, cuando existan abundantes frutos momificados, eliminar las ramas afectadas para disminuir la cantidad de inóculo disponible para futuras infecciones. Asimismo, en nuevas plantaciones ubicadas en zonas especialmente favorables para el desarrollo de la enfermedad, la guía recomienda utilizar variedades resistentes al repilo plomizo, como ‘Picual’ o ‘Frantoio’, y evitar las altas densidades de plantación.
La Guía GIP indica que no existe un umbral de intervención para la antracnosis. Por ello, la decisión de realizar un tratamiento fitosanitario debe basarse en la presencia de la enfermedad, en los antecedentes de la parcela y en la previsión de condiciones climáticas favorables para su desarrollo. Cuando sea necesaria la intervención, deberán utilizarse exclusivamente los productos fitosanitarios autorizados en el Registro de Productos Fitosanitarios para el cultivo y aplicarse siguiendo las condiciones de uso establecidas en la etiqueta.
La eliminación de las fuentes de inóculo, la vigilancia del cultivo desde el inicio del envero y la aplicación de medidas preventivas constituyen, según la RAIF, la base de la Gestión Integrada de Plagas para reducir el impacto de la antracnosis o aceituna jabonosa y contribuir a un manejo más sostenible del olivar.
Fuente: Mercacei






